Intentaron violar a una colega del sitio Big Bangs News en Palermo

Un hecho de inseguridad mas golpeo al barrio, ya que se supo porque una periodista del portal web Big Bang News denunció que dos jóvenes la amenazaron con una navaja e intentaron abusar sexualmente de ella el pasado domingo por la tardecita en el paso bajo nivel de las vías del tren San Martín, en Juan B. Justo y Soler, en el barrio porteño de Palermo.

La chica se llama Manuela Fernández Mendy, protagonista del hecho, ella misma conto que cuando regresaba a su casa desde su trabajo, a las 19,10 del pasado domingo, dos hombres la tomaron por sorpresa y la llevaron por la fuerza a un pasillo que corre en forma paralela a las vías y que lleva a una zona de galpones ferroviarios, actualmente fuera de servicio.

La periodista de solo 28 años, redacto que mientras uno de ellos la tomó con violencia de un brazo, el otro la levantó de la cintura, le tapó su boca con la mano y le colocó una navaja a la altura de la cintura.

A todo esto los 2 desubicados, habían comenzado a desnudarla, Fernández Mendy logró escaparse mordiendo la mano de uno de los asaltantes y gritando por auxilio, momento en el que apareció un hombre que caminaba por la zona y amedrentó a los abusadores con su presencia, que se escaparon a pie del lugar.

El crudo relato de la periodista:

Ese domingo, a las siete y diez de la tarde, desaparecí de un tirón de la faz de la tierra.

Un hombre me tomó con abrupta violencia de un brazo, el otro me levantó de la cintura y llevó su mano a mi boca.

Todavía siento impregnado el olor a óxido que emanaba, fueron dos precisos movimientos que me sacaron de mi mural y me acorralaron en el pasillo de Juan B. Justo.

Sentí la navaja rozar mis costillas e instalarse con comodidad en mi cintura, el de gorrita, el mismo que me había deslizado al oído ese repulsivo “putita”, sostenía la punzante amenaza contra mi cuerpo, mientras procuraba taparme la boca con firmeza otra vez, el olor a óxido y respirarme al oído.

El otro, con la perversión impregnada en sus apagados ojos, me miraba de arriba abajo.

Mamita, se regodeó, mientras comenzó a masturbarse, se mas-tur-bó: no pienso utilizar un sinónimo suave.

Comenzó a deslizar su mano con velocidad sobre su miembro y le pidió a su colega que me sacara las calzas. Rápido boludo, rápido que acabo.

Manuela dice que nunca se sintió más sola, ni vulnerada en sus 28 años. Mi cuerpo temblaba, mis manos no me respondían y mis piernas comenzaban a aflojarse.

Estaba en trance, describe, hasta que tomó coraje y se defendió con los dientes.

Mordí sus dedos, que ahora impregnaban de sabor a óxido mi boca, como si les estuviera devolviendo gentilezas a todos los hombres que, a su manera, me habían sodomizado o sometido, escribe.

Uno de sus agresores la soltó y se arrastró por el corredor de tierra hasta que “el otro, todavía con el miembro al aire, atinó a agarrarme de una pierna y lo logró -dice- Pero grité. Grité fuerte.

Elegí convertir mi pluma, o en este caso mi teclado, en un misil, para que todos recordemos que esos cobardes no sólo son producto de las políticas de Estado que excluyen año a año a miles de personas y a las que como sociedad tenemos la obligación de darles una respuesta, sino que también son hijos, hermanos y nietos.

Alguien los crió, con alguien brindan en Año Nuevo, sostuvo y cerró:

Elegí dar pelea, porque no soy, ni pienso ser la puta de nadie.

Palermo (3326)