Los chanchitos ya llegaron a la Rural de Palermo

Los animalitos tienen cuidadores que los peinan y los masajean. Ayer recibieron las caricias de los chicos y mañana se elige al campeón.

Estos llamativos animales que se llevan la atencion de los chicos, recibieron el cariño y mimos

Lejos del barro, los chanchos llegaron a Palermo y los chicos los llenaron de mimos.

Estos animales algo deben tener, porque cada año suelen convocar a grandes y chicos.

Siempre llegan con la exposición que se desarrolla en La Rural ya empezada y son atendidos a puro lujo para el día de la competencia: los peinan, los limpian, los empolvan y los masajean.

El sector donde se alojan los chanchos, se transforma en una especie de Spa para estos animales que lo único que hacen es quedarse echados de costado, con la panza rosada que les desborda.

En el día de hoy se realizara la admisión, donde los jurados evaluarán cuáles de ellos están capacitados para participar, el jueves será la clasificación donde se elegirá al Gran Campeón y el domingo será el gran día: el de las ventas.

Estos animales tan queridos, están lejos de su hábitat natural, el olor y la suciedad con que se los asocia. O como los caracterizan los más chicos que buscan rápido la comparación con el personaje Pepa Pig, pero se llevan una decepción.

Un chico dice: “Ma, yo pensé que era de color rosa, como Pepa”, (un personaje animado de moda de la televisión) le decía una nena a su madre.

Claro el que tenía frente a ella era marrón y blanco, “como una vaca”. Son seis las razas que ayer ingresaron a La Rural: Duroc Jersey, Hampshire, Landrace, Pietrain, Spotted Poland y Yorkshire y no todas son como las de los dibujitos animados.

“¿Mamá, lo puedo tocar?”, pregunta Matías, con medio brazo ya dentro del corral.

“No hacen nada, no tienen dientes”, asegura la mujer, que parece saber de esto más que la media.

El que sí sabe es Saúl Pedersoli, de la cabaña La Roseta, que con sus animales aspira a lograr el premio más importante. Para elegir un gran campeón, los jueces miran la contextura del animal, el volumen de los jamones y también la apertura de la zona delantera, o sea, que tenga un pecho prominente.

“Un animal de estos cuesta 10 mil pesos promedio. Si es bueno, puede llegar 25 mil. Hay productores que han llegado a recaudar $ 30.000 por una venta”, cuenta Pedersoli.

Una cifra importante, pero baja si se la compara con los $ 198 mil que se pagaron ayer por una yegua. “Una chancha puede tener hasta 24 crías, de ahí la frase ‘querer la chancha y los veinte’”.

Por año, los argentinos comen entre 12 y 14 kilos de cerdo, mucho más que los 6 kilos de hace 10 años. Sin embargo, en la visita de La Rural, los chicos ven a los chanchitos con algo de desconfianza. Los tocan con miedo y un poco de asco.

“Lo que más me pregunta es cuánto pesan”, dice Marcelo Gobrich, criador de la cabaña Don Valentín, en Santa Fe. Pesan entre 180 y 230 kilos y la mayor parte del tiempo están echados. Resoplan un poquito, pero al rato se vuelven a echar sobre la viruta.

El más rebelde tira el tarro donde toman agua, pero los cabañeros siempre están atentos para tranquilizarlos. Mientras, la gente los mira, les saca fotos y vuelven a colarse otra vez en la caravana interminable que se da cada día en los pasillos del predio de Palermo.

En el día de ayer mucha gente pasó por la carpa de los chanchos, un poco por la novedad de su reciente llegada y otro poco para evitar el frío y el viento que se hicieron presentes en la feria de Palermo, en un día típico de invierno porteño.

No hay cifras oficiales, pero sí se puede asegurar que el índice entre cantidad de ponchos y hombres de campo fue bien alto. Los chanchos, mientras, seguirán allí en su corral, tirados panza para el costado.