Detienen en Villa Pueyrredón a un hombre armado con credencial policial falsa

Un control de rutina que parecía uno más terminó revelando una escena inquietante en plena Ciudad de Buenos Aires: un hombre armado, a bordo de un vehículo sin patente, con balizas policiales ocultas y una credencial falsa.

El episodio, ocurrido en Villa Pueyrredón, encendió alertas sobre el uso ilegal de símbolos de autoridad y el potencial riesgo para la seguridad pública.

Cuando el conductor advirtió la presencia policial, aceleró de manera brusca e inició una fuga temeraria, desobedeciendo semáforos en rojo y poniendo en peligro a peatones y automovilistas, confiaron fuentes del procedimiento, que calificaron la secuencia como “de alto riesgo” por la zona y el horario en que se produjo.

El hecho se registró durante la tarde, cuando efectivos de la Policía de la Ciudad realizaban tareas de prevención y control vehicular en la intersección de la avenida Albarellos y la calle del Fomentista, en el barrio porteño de Villa Pueyrredón.

Allí detectaron un automóvil Volkswagen Vento que circulaba sin la patente reglamentaria colocada, una infracción que motivó el intento de identificación del rodado.

Lejos de detenerse, el conductor aceleró y emprendió la fuga a alta velocidad. Según reconstruyeron los investigadores, el vehículo recorrió varias cuadras violando señales de tránsito, cruzando semáforos en rojo y realizando maniobras imprudentes que obligaron a otros conductores a frenar de manera abrupta para evitar choques.

La persecución concluyó tras la activación de señales lumínicas y sonoras, que permitieron finalmente interceptar el auto.

Una vez reducido el conductor, un hombre de 35 años, de nacionalidad italiana, los efectivos procedieron a requisar el vehículo en presencia de testigos, conforme a los protocolos vigentes. El resultado del procedimiento confirmó las sospechas iniciales y sumó elementos de extrema gravedad.

Junto a la palanca de cambios fue hallada una pistola semiautomática marca Bersa, con el cargador colocado y una munición en la recámara, lista para ser utilizada.

Además, los policías encontraron un porta credencial con una identificación que simulaba pertenecer a la Policía de la Ciudad, la cual luego fue confirmada como apócrifa.

El hallazgo no terminó allí. En el baúl del vehículo se secuestraron diez municiones calibre 9 milímetros adicionales, mientras que al inspeccionar el frente del rodado se constató la instalación de balizas policiales ocultas en la parrilla frontal, un recurso habitualmente utilizado para simular vehículos oficiales y eludir controles.

Fuentes judiciales indicaron que el imputado no pudo acreditar autorización alguna para la tenencia ni portación del arma de fuego, ni justificar la posesión del material policial secuestrado.

La combinación de un arma cargada, documentación falsa y elementos propios de fuerzas de seguridad agravó de manera significativa su situación procesal.

Intervino en la causa la Unidad de Flagrancia Norte, a cargo de la doctora Amanda Bernzpin, quien dispuso la inmediata detención del sospechoso y el secuestro del arma, las municiones, el vehículo y la credencial falsa, además de ordenar las medidas de rigor para avanzar con la investigación.

Especialistas en seguridad consultados señalaron que este tipo de casos no solo implica delitos concretos —como portación ilegal de arma y uso de documentación apócrifa— sino que también representa un riesgo potencial elevado, ya que el uso indebido de insignias policiales puede facilitar robos, estafas o situaciones de extrema violencia. “No se trata solo de una infracción, sino de una amenaza directa a la confianza pública”, advirtieron.

En ese sentido, remarcaron la importancia de los controles preventivos y del trabajo territorial, que permite detectar conductas sospechosas antes de que deriven en hechos más graves.

Estadísticas oficiales indican que una proporción significativa de armas ilegales secuestradas en la Ciudad surge precisamente de procedimientos de rutina como el que derivó en esta detención.

El episodio ocurrido en Villa Pueyrredón vuelve a poner en foco la relevancia de los controles policiales y la necesidad de combatir el uso ilegal de símbolos de autoridad. Mientras la Justicia avanza con la causa, el caso deja al descubierto un escenario que, de no haber sido interceptado a tiempo, podría haber tenido consecuencias mucho más graves.

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