El flamante Paso Bajo Nivel peatonal en la avenida del Fomentista, recientemente inaugurado por el jefe de Gobierno Jorge Macri y el ministro de Infraestructura y Movilidad, Pablo Bereciartua, no solo resuelve un viejo problema urbano: representa un cambio tangible en la seguridad, la fluidez y la calidad de vida de todo un barrio.
Detrás de una obra de hormigón y acero, hay años de reclamos vecinales y una apuesta por una ciudad más conectada y sustentable.
“Era un cruce peligroso, donde los autos, los peatones y el tren convivían con tensión permanente. Hoy, finalmente, el barrio gana un paso seguro y moderno”, se escuchó entre los vecinos durante la apertura, en una jornada que marcó el cierre de una etapa de espera y el comienzo de una circulación más ordenada.
La nueva estructura subterránea, de 5 metros de ancho y 2,47 de altura, permitirá a peatones y ciclistas atravesar las vías del ferrocarril Mitre —ramal José León Suárez— sin riesgos, en un entorno más amable y accesible.
La transformación es profunda. Durante años, el cruce de la avenida del Fomentista había sido un punto crítico en materia de seguridad vial: accidentes, demoras, bocinazos y una sensación constante de peligro caracterizaban la zona.
Con esta intervención, no solo se sumó un nuevo túnel peatonal, sino que también se eliminó la vereda del paso vehicular anterior y se añadió un carril más, lo que ahora permite mantener el doble sentido de circulación por debajo del tren.
Ese simple detalle técnico, invisible para algunos, mejora la dinámica de tránsito de miles de automovilistas que utilizan la arteria a diario.
El impacto ambiental también es un punto clave. La agilización del tránsito reduce considerablemente los tiempos de espera frente a las barreras y, con ello, las emisiones de dióxido de carbono y el ruido generado por motores al ralentí.
En una ciudad que busca ser más verde y sostenible, estas obras no son un lujo: son una necesidad para reducir la huella ambiental y devolver al peatón su protagonismo.
Además del túnel, el proyecto contempla la incorporación de áreas parquizadas, iluminación LED, rampas accesibles y un mobiliario urbano moderno.
Estos espacios verdes no son meros adornos: son parte de una política de integración urbana que busca que los vecinos vuelvan a habitar las veredas, a caminar, a quedarse.
En palabras del propio Macri durante la inauguración, el objetivo es “seguir conectando barrios, generando obras que cuiden la vida y mejoren la movilidad de todos”.
Este nuevo paso bajo nivel se inscribe en un plan más amplio del Gobierno porteño, que incluye más de 60 cruces a distinto nivel proyectados o ya finalizados en los últimos años.
Cada uno de ellos apunta a eliminar las demoras y riesgos que representan las barreras ferroviarias, en un esquema que combina infraestructura, seguridad y planificación urbana.
Pablo Bereciartua destacó que este tipo de obras “no solo agilizan el tránsito, sino que fortalecen el vínculo entre los barrios, que muchas veces quedaron divididos por las vías”.
Para los vecinos del área, la diferencia ya se percibe. Quienes antes debían esperar largos minutos o arriesgarse a cruzar entre los trenes, ahora cuentan con un corredor peatonal seguro, limpio y luminoso.
Las cámaras de seguridad y la nueva señalización completan un entorno más confiable, pensado tanto para quienes van al trabajo como para quienes simplemente disfrutan de un paseo por el barrio.
El contexto de la obra también merece atención: en los últimos años, Buenos Aires ha apostado por una movilidad más sustentable, impulsando ciclovías, pasos a nivel seguros y una red ferroviaria que conviva armónicamente con la ciudad.
En ese marco, la intervención en avenida del Fomentista representa un paso más hacia una urbe sin barreras, donde los distintos modos de transporte —auto, tren, bici y peatón— pueden coexistir sin conflictos.
En términos económicos, el beneficio es doble: mejora la circulación y, al mismo tiempo, revaloriza las propiedades y comercios de la zona.
El entorno de las vías, históricamente degradado por la falta de mantenimiento o el peligro de los cruces, comienza a transformarse en un corredor urbano más limpio, seguro y atractivo.
Los nuevos espacios verdes y el flujo vehicular ordenado estimulan el movimiento comercial, un factor que los vecinos valoran tanto como la seguridad.
Al recorrer el nuevo túnel, se percibe un cambio que va más allá del concreto y las barandas metálicas: es la sensación de una ciudad que se moderniza, pero sin perder su escala humana.
Buenos Aires avanza hacia una movilidad que piensa en el peatón, en el ciclista y en el conductor por igual, con obras que integran y no dividen.
Este tipo de proyectos —quizás menos vistosos que una gran torre o un nuevo parque— son los que verdaderamente transforman el día a día de los porteños.
Conectar, ordenar y proteger: tres verbos que, en este caso, se traducen en una obra concreta y en una mejora que se percibe desde el primer cruce.
Al final del recorrido, el nuevo paso bajo nivel de la avenida del Fomentista se convierte en símbolo de una ciudad que apuesta al futuro.
Un puente entre generaciones, entre barrios y entre modos de vida que ahora se encuentran bajo tierra, pero más unidos que nunca en la superficie.
