La Ciudad se prepara para un fin de semana fuera de lo común: el rugido de la Fórmula 1 volverá a escucharse en las calles porteñas después de 14 años, con el argentino Franco Colapinto al volante de un monoplaza del equipo BWT Alpine Formula One Team.
El evento, denominado “Road Show to BA 2026”, no solo promete espectáculo, sino también un fuerte impacto en la circulación en uno de los puntos más transitados de la ciudad.
“Es un hecho histórico para Buenos Aires y para el automovilismo argentino”, coinciden desde la organización, que destaca la magnitud de un show que transformará por completo el entorno de Palermo durante varios días, con cortes, desvíos y operativos especiales que modificarán la rutina habitual de vecinos y conductores.
El cronograma de interrupciones arranca el miércoles 22 y se extiende hasta el miércoles 29, con un esquema progresivo que responde al montaje, desarrollo y desmontaje del evento.
Desde temprano, a partir de las 9, se verá afectada la Avenida Iraola, entre Sarmiento e Infanta Isabel, donde se instalará el escenario principal.
Este primer corte marca el inicio de una logística compleja que irá escalando con el correr de los días.
El jueves 23 por la noche comenzará una segunda etapa clave: se reducirá la circulación en la Avenida del Libertador, una de las arterias neurálgicas de la Ciudad.
Habrá cortes de carriles en ambos sentidos entre Intendente Bullrich y Casares, además de restricciones en Sarmiento y la utilización de espacios para estacionamiento de producción en calles aledañas como Colombia y Adolfo Berro.
Se trata de un movimiento técnico necesario para montar la infraestructura del circuito urbano.
El viernes 24, desde las 20, se sumará la ocupación del carril junto al Monumento a los Españoles, donde se colocarán pantallas LED para el público.
Ya el sábado 25, la situación se intensificará: desde las 8 se cerrará completamente la Avenida Sarmiento entre Santa Fe y Figueroa Alcorta, mientras que por la tarde, a partir de las 16, se desplegará el operativo más amplio con cortes totales en Libertador, Sarmiento y múltiples calles transversales como Sinclair, Godoy Cruz, República de la India, Lafinur y Ugarteche, entre otras.
El domingo 26, día central de la exhibición, el operativo alcanzará su punto máximo entre las 7 y las 18. Las principales avenidas del perímetro permanecerán cerradas al tránsito: Sarmiento, del Libertador, Adolfo Berro y Cerviño, además de cortes en Scalabrini Ortiz y Jerónimo Salguero.
El objetivo es garantizar condiciones de seguridad para el evento y permitir el desarrollo de la exhibición sin interferencias.
Más allá del espectáculo deportivo, el impacto urbano es significativo. La zona comprendida por espacios verdes emblemáticos como el Parque Tres de Febrero quedará parcialmente vallada, incluyendo sectores como Plaza Sicilia, Plaza Seeber, Plaza Holanda y el Parque Almirante González Fernández.
Allí se montarán áreas operativas, oficinas y sectores de backstage, lo que extenderá las restricciones incluso después del evento principal.
En paralelo, las autoridades dispusieron medidas específicas para ordenar la convivencia en el espacio público.
No se permitirá el acampe ni la venta ambulante en las plazas cercanas, mientras que se habilitará un corredor seguro para peatones y ciclistas con control desde la noche del jueves.
También se restringirá el acceso peatonal en determinadas calles desde el sábado por la noche, con excepciones para vecinos debidamente acreditados.
El regreso simbólico de la Fórmula 1 a las calles porteñas no es un dato menor. No solo implica la presencia de una categoría históricamente ligada a la Argentina, sino que también pone en escena a una nueva generación de pilotos, con Colapinto como figura emergente.
El evento apunta a combinar espectáculo, promoción deportiva y visibilidad internacional, en un formato urbano que busca acercar la disciplina al público general.
En términos de movilidad, el desafío será considerable. Las autoridades recomiendan evitar la zona durante los días del operativo y optar por vías alternativas, ya que se espera una alta congestión en los accesos cercanos.
El despliegue, que incluye seguridad, señalización y control de tránsito, apunta a minimizar complicaciones, aunque el impacto será inevitable.
Con este contexto, Buenos Aires se prepara para vivir un fin de semana atípico, donde el ruido de los motores reemplazará, por un rato, el pulso habitual de la ciudad.
