La Ciudad recuperó un edificio histórico usurpado durante más de 40 años en San Nicolás

Durante más de cuatro décadas fue una postal del abandono y el conflicto en pleno centro porteño. Ahora, tras un operativo oficial, la Ciudad de Buenos Aires recuperó un edificio histórico de alto valor arquitectónico y patrimonial que permanecía usurpado desde hacía más de 40 años en el barrio de San Nicolás, un inmueble que acumulaba denuncias vecinales, riesgos estructurales y una creciente degradación urbana.

“Cuando se usurpa, en el barrio se instala gente violenta. Los denuncian los propios vecinos: son sinvergüenzas que fomentan la extorsión y el robo”, sostuvo el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, al confirmar la recuperación del edificio ubicado en Tucumán 1727, a metros de la avenida Callao.

Y añadió: “En la Ciudad no hay lugar para la tibieza ni para el verso garantista que protege a los que viven del delito. Hoy le devolvimos la tranquilidad al barrio”.

El inmueble recuperado pertenece al Gobierno Nacional y está bajo la órbita del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

A pesar de su relevancia institucional y patrimonial, llevaba más de 40 años tomado de manera irregular, una situación que derivó en reiteradas denuncias por ruidos molestos, hechos de inseguridad y ocupaciones conflictivas que alteraban la vida cotidiana de los vecinos de la zona.

El operativo fue encabezado por la Policía de la Ciudad, con la participación de la Red de Atención y la Guardia de Auxilio, que debió intervenir ante el avanzado estado de deterioro del edificio.

Tras una inspección técnica, las autoridades resolvieron la clausura del inmueble debido al riesgo de derrumbe y a las condiciones estructurales críticas en las que se encontraba.

En el interior del edificio se hallaron banderas, estandartes y elementos vinculados a distintas agrupaciones políticas, un dato que fue incorporado al informe oficial del procedimiento.

El paso del tiempo, el abandono y la falta de mantenimiento habían dejado marcas visibles: techos dañados, paredes comprometidas y sectores inutilizables que representaban un peligro no solo para quienes ocupaban el lugar, sino también para el entorno inmediato.

Más allá del deterioro, el inmueble recuperado es considerado una pieza significativa del patrimonio arquitectónico porteño. Fue diseñado por Arturo Prins, ingeniero civil y arquitecto argentino de renombre, recordado principalmente por ser el autor del emblemático edificio neogótico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, ubicado sobre la avenida Las Heras.

La obra de Prins refleja una etapa de esplendor de la arquitectura local, fuertemente influenciada por el estilo francés de comienzos del siglo XX, una impronta que aún puede reconocerse en la fachada y en los detalles constructivos del edificio de Tucumán 1727.

Desde el Gobierno porteño destacaron que esta recuperación se inscribe dentro de una política sostenida para garantizar el respeto por la propiedad privada, mejorar el orden público y reforzar la seguridad urbana.

Con este procedimiento, ya son 568 las propiedades recuperadas durante la actual gestión, una cifra que da cuenta de la magnitud del plan impulsado por la administración de Jorge Macri.

En los últimos dos años, las acciones oficiales alcanzaron a edificios y predios de alto impacto simbólico y territorial.

Entre ellos se encuentra la histórica Casa Blaquier, ubicada en el Casco Histórico, que había estado ocupada de manera ilegal durante más de cuatro décadas.

También fue desalojado el llamado “Elefante Blanco” de la calle Olazábal al 3400, en el barrio de Belgrano, otro caso emblemático de ocupación prolongada.

A estos se suman la liberación de un espacio bajo la autopista Perito Moreno, en Parque Avellaneda, que estaba usurpado por una cooperativa de cartoneros vinculada al dirigente social Juan Grabois, y una playa de estacionamiento que funcionaba de manera irregular en Villa Luro.

En ese mismo barrio, además, se recuperó un predio de 2.500 metros cuadrados donde operaba sin habilitación un campo de deportes, ocupado por el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, ligado al dirigente piquetero Raúl Castells.

Desde el Ejecutivo porteño remarcan que cada recuperación no solo implica una acción legal y administrativa, sino también una respuesta concreta a reclamos vecinales que, en muchos casos, llevan años.

La presencia de inmuebles usurpados suele estar asociada a conflictos de convivencia, situaciones de violencia, focos de delito y una degradación progresiva del espacio público.

El caso del edificio de Tucumán 1727 sintetiza varias de estas problemáticas: abandono prolongado, valor patrimonial en riesgo, denuncias constantes y un entorno urbano afectado.

La clausura y recuperación del inmueble abre ahora un nuevo escenario, en el que se deberá definir su destino futuro y las obras necesarias para garantizar su preservación y seguridad.

La recuperación de este edificio histórico en San Nicolás marca un nuevo capítulo en la política porteña contra las usurpaciones y el abandono urbano.

Con la clausura del inmueble y el fin de una ocupación que se extendió por más de 40 años, la Ciudad busca no solo ordenar el espacio público, sino también proteger su patrimonio y devolver previsibilidad a barrios que durante décadas convivieron con el conflicto.

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