El telón cae, pero no en silencio. Después de 250 funciones y más de 200 mil espectadores, la celebrada versión de Cyrano de Bergerac tendrá este sábado su despedida definitiva con una función gratuita en el Anfiteatro del Parque Centenario.
Será a las 20, con entradas que se entregarán desde las 18 por orden de llegada, en lo que promete ser una noche multitudinaria y cargada de emoción.
“Es una despedida que soñamos grande, abierta, popular. Cyrano siempre fue del público y queríamos devolverle ese abrazo”, expresó Gabriel Goity, protagonista absoluto de la puesta, que se convirtió en uno de los grandes fenómenos teatrales de los últimos años.
La expectativa es alta: la función será gratuita, al aire libre y con pantalla gigante para que nadie quede afuera de la experiencia.
La versión del clásico de Edmond Rostand fue adaptada y dirigida por Willy Landin junto al propio Goity, en una apuesta ambiciosa que desde su estreno, en 2023, en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín, logró algo que no siempre ocurre con los textos clásicos: convocar a públicos diversos y sostener una permanencia poco habitual en la cartelera porteña.
Las cifras hablan por sí solas. Más de 200 mil personas pasaron por la sala a lo largo de 250 funciones, una marca que posiciona a la obra como uno de los grandes éxitos recientes del teatro argentino.
No se trató únicamente de un suceso en la Ciudad de Buenos Aires: la producción emprendió una gira nacional que incluyó presentaciones en La Plata, Rosario, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, además de una temporada destacada en Mar del Plata.
En esa plaza teatral tan competitiva, la interpretación de Goity fue reconocida con el Estrella de Mar de Oro, y más tarde con el Martín Fierro de Oro 2025, en la primera edición dedicada al teatro.
Un doble espaldarazo que confirmó lo que ya se percibía en cada función: que su Cyrano trascendió la anécdota de cartel para convertirse en un personaje de época.
La historia es conocida, pero no por eso pierde potencia. Cyrano de Bergerac es el drama romántico de un poeta y espadachín brillante, dueño de una oratoria filosa y un coraje sin fisuras, que vive acomplejado por el tamaño de su nariz.
Enamorado en secreto de su prima Roxane, decide ayudar a otro hombre —más agraciado pero menos elocuente— a conquistarla, prestándole sus palabras. El conflicto entre la belleza exterior y la riqueza interior, el honor y el sacrificio, atraviesa cada escena.
En esta adaptación, el texto original dialoga con una sensibilidad contemporánea sin perder su esencia. La puesta combina duelos coreografiados, momentos de humor preciso y escenas de profunda carga emocional.
La duración es de 145 minutos, con intervalo, y para esta despedida se instalará una pantalla gigante que permitirá seguir cada detalle desde cualquier punto del anfiteatro.
La función se realizará en el Anfiteatro del Parque Centenario, ubicado en la intersección de Leopoldo Marechal y Avenida Lillo, un espacio emblemático para los espectáculos al aire libre en la Ciudad.
Las entradas —una por persona— se entregarán desde las 18 y hasta agotar la capacidad. Se espera una concurrencia masiva, por lo que la organización recomienda acercarse con antelación.
El evento forma parte del cierre de Cultura de Verano, el ciclo que durante la temporada llevó propuestas artísticas, musicales y teatrales a distintos espacios públicos porteños.
En ese marco, la despedida de Cyrano funciona también como un símbolo: el teatro como celebración colectiva, como ritual compartido y accesible.
A lo largo de su recorrido, la obra no solo cosechó aplausos sino también debates. ¿Qué lugar ocupa hoy el heroísmo romántico? ¿Cómo dialoga la noción de honor con los códigos actuales?
La puesta evitó respuestas simplistas y apostó por una lectura que resalta la vigencia del conflicto central: la tensión entre lo que se muestra y lo que verdaderamente se es.
El fenómeno también confirma que los clásicos, cuando son trabajados con rigor y creatividad, no pierden actualidad.
Muy por el contrario, pueden interpelar a nuevas generaciones. En cada función se vio un público heterogéneo: estudiantes, familias, espectadores habituales y también quienes regresaban al teatro después de años.
Este sábado, con entrada libre y gratuita, la despedida promete ser más que una función: será una celebración al aire libre de un espectáculo que dejó huella.
El telón bajará por última vez, pero el eco de los versos de Cyrano, su valentía y su amor imposible seguirán resonando en la memoria de quienes ocupen una butaca —o el césped del anfiteatro— para acompañarlo en su adiós.
