El Planetario renovó sus luces y podrá recrear las fases de la Luna

El Planetario Galileo Galilei renovó por completo su iluminación decorativa con la instalación de 390 nuevas luminarias que permitirán crear efectos visuales, modificar colores y hasta representar las distintas fases de la Luna sobre su característica cúpula.

La intervención busca recuperar el brillo de uno de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires e incorporar tecnología que transforme su presencia en el paisaje nocturno porteño.

La modernización fue impulsada por el Gobierno de la Ciudad a través del Ministerio de Espacio Público. Los trabajos incluyeron el reemplazo de las luces de la cúpula y de las bases de apoyo, con un sistema que ofrece mayor rendimiento, durabilidad y posibilidades de programación.

Una de las particularidades de la obra fue que el recambio se realizó de manera manual, con una cuadrilla que trabajó sobre el techo para sustituir las luminarias una por una.

Ubicado en los bosques de Palermo, junto al lago, el Planetario Galileo Galilei es uno de los edificios más reconocibles de la Ciudad.

Desde hace casi seis décadas, su arquitectura y su silueta forman parte de la identidad porteña, tanto por su función educativa y científica como por su presencia en el paisaje urbano.

Con el paso de los años, el sistema de iluminación decorativa había comenzado a mostrar signos de desgaste. El deterioro de las luminarias afectaba la potencia y la calidad de los colores, lo que hizo necesaria una intervención para recuperar las condiciones visuales del edificio y actualizar sus prestaciones.

El ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, destacó la importancia de la renovación y señaló que la intervención permitirá que el Planetario continúe siendo protagonista del paisaje nocturno de Buenos Aires.

La iniciativa apunta a preservar el atractivo de un edificio que, además de recibir visitantes durante todo el año, se convirtió en uno de los puntos más fotografiados de Palermo.

En total, se instalaron 390 nuevas luminarias: 360 distribuidas en la cúpula y otras 30 en las bases de apoyo. El trabajo demandó una tarea minuciosa, debido a la ubicación de los dispositivos y a la necesidad de reemplazar cada unidad para garantizar el funcionamiento del conjunto.

La renovación no se limitó a cambiar luces antiguas por otras nuevas. El sistema incorpora tecnología de telegestión, una herramienta que permite controlar y programar la iluminación de manera remota, sin necesidad de intervenir manualmente cada luminaria para modificar sus efectos.

Uno de los principales avances está relacionado con las posibilidades creativas del nuevo equipamiento. Las luminarias permiten regular con mayor precisión la intensidad, los colores y los movimientos de la iluminación, lo que abre la puerta a propuestas visuales más elaboradas sobre la superficie semiesférica del edificio.

Entre las alternativas que habilita la tecnología se encuentra la posibilidad de representar las distintas fases de la Luna. De esta manera, la cúpula puede convertirse en una superficie para proyectar secuencias lumínicas que remitan a fenómenos astronómicos, en sintonía con la actividad científica y educativa que caracteriza al Planetario.

El sistema utiliza tecnología RGBW, una denominación que corresponde a los canales rojo, verde, azul y blanco. La combinación de estos cuatro componentes permite obtener una amplia variedad de tonalidades y ajustar la calidad cromática de acuerdo con el efecto que se quiera conseguir.

La incorporación del canal blanco, junto con la regulación de los demás colores, amplía las posibilidades para generar diferentes ambientes lumínicos. A su vez, el control remoto facilita la programación de escenas específicas para fechas conmemorativas, celebraciones y acontecimientos especiales.

La actualización también apunta a mejorar la eficiencia y la durabilidad de la instalación. En edificios de estas características, la calidad de la iluminación cumple un papel central, ya que no solo permite destacar la arquitectura, sino que también contribuye a reforzar la identidad visual del entorno durante la noche.

La renovación del Planetario forma parte de un programa más amplio del Gobierno porteño, que prevé intervenir durante este año en 85 edificios, monumentos y estructuras emblemáticas distribuidos en distintos barrios.

El objetivo es jerarquizar el patrimonio arquitectónico y cultural mediante sistemas de iluminación modernos y, al mismo tiempo, contribuir a mejorar las condiciones de seguridad en el espacio público.

El programa está organizado en dos grandes líneas de trabajo. La primera se concentra en el casco histórico, donde se busca construir corredores visuales continuos a partir de la iluminación de fachadas sobre sectores tradicionales como la avenida de Mayo y la calle Florida.

La segunda abarca el resto de los barrios porteños, con la intención de que cada zona cuente con al menos un edificio o una estructura destacada mediante iluminación decorativa.

Para definir las intervenciones, se consideran el valor histórico y cultural de los espacios, así como su relación con la vida cotidiana de los vecinos.

Una parte de los inmuebles incluidos en el programa nunca había tenido un sistema diseñado específicamente para destacar sus características arquitectónicas.

En otros casos, como el del Planetario, la prioridad es actualizar instalaciones antiguas para mejorar la calidad de la luz y aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología actual.

Entre los edificios contemplados se encuentran el Cabildo, la Catedral Metropolitana, el Palacio Vera y las facultades de Derecho, Ciencias Económicas e Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.

Las intervenciones presentan distintos grados de avance: algunas ya finalizaron, otras continúan en ejecución y varias están previstas para los próximos meses.

El plan también contempla la iluminación de 37 iglesias y basílicas emblemáticas de distintos barrios, en el marco de las acciones previstas ante la visita del Papa. La iniciativa busca destacar construcciones que forman parte del patrimonio religioso y arquitectónico de Buenos Aires.

Entre las intervenciones realizadas recientemente se encuentra la del Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, ubicado en Parque Chacabuco.

El templo se caracteriza por la importante presencia de vitrales y por su visibilidad desde distintos puntos de la zona, incluso desde la autopista 25 de Mayo.

La puesta en valor de estos edificios busca recuperar detalles arquitectónicos que durante la noche suelen quedar relegados por la falta de iluminación adecuada.

A través de sistemas específicos, las fachadas pueden adquirir mayor protagonismo sin perder sus características originales.

La estrategia se inscribe en una política de intervención sobre el espacio urbano que combina patrimonio, iluminación ornamental y recuperación visual de lugares tradicionales.

El desafío consiste en extender estas mejoras más allá de los principales circuitos turísticos y alcanzar también sectores barriales con construcciones de relevancia histórica o cultural.

El programa tiene un antecedente destacado en la iluminación de la Torre de la Ciudad, cuya renovación fue completada durante el año pasado.

Con 208 metros de altura y ubicada en el Parque de la Ciudad, en el sur porteño, la estructura nunca había contado con un sistema decorativo que iluminara integralmente su silueta.

La obra incorporó 338 proyectores RGBW, capaces de iluminar diferentes sectores de la torre con colores y efectos programables.

Gracias a esa tecnología, la estructura puede modificar su apariencia en fechas especiales y sumarse al conjunto de edificios porteños que utilizan iluminación dinámica para conmemorar acontecimientos.

La intervención en el Planetario sigue una lógica similar, aunque adaptada a las características de su arquitectura y a su ubicación en uno de los espacios verdes más visitados de Buenos Aires.

La incorporación de nuevas luminarias permite ampliar las posibilidades de diseño y recuperar la intensidad visual de un edificio que forma parte de la memoria urbana de varias generaciones.

Con las 390 luces ya renovadas, el Planetario suma tecnología para ofrecer nuevas escenas nocturnas y refuerza su lugar entre los grandes símbolos de la Ciudad.

La iniciativa, además, se integra a un programa que busca extender la iluminación arquitectónica a otros rincones porteños y dar mayor visibilidad a su patrimonio.

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