El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, fue recibido por el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, en Madrid, donde presentó junto al alcalde madrileño, José Luis Martínez-Almeida, una declaración que busca dar mayor protagonismo a las ciudades en las decisiones internacionales.
La iniciativa apunta a instalar prioridades vinculadas con la seguridad, el desarrollo urbano, la innovación y la sostenibilidad de cara a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, prevista para noviembre en España.
El encuentro tuvo lugar en el marco del II Encuentro de Ciudades Iberoamericanas, una reunión que convocó a representantes institucionales para debatir los principales desafíos de las administraciones locales. Macri y Martínez-Almeida encabezaron la presentación en su condición de copresidentes de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), con el objetivo de que las necesidades de las grandes ciudades tengan mayor presencia en la agenda de los gobiernos nacionales.
La audiencia con Felipe VI fue uno de los momentos centrales de la jornada, que reunió a autoridades y representantes de distintos puntos de Iberoamérica.
Durante el encuentro, los mandatarios porteño y madrileño expusieron los principales lineamientos de una agenda común destinada a fortalecer la cooperación entre ciudades y promover una participación más activa de los gobiernos locales en los espacios de decisión internacional.
La Declaración Iberoamericana de Alcaldes y Alcaldesas fue firmada por ambos dirigentes al cierre de la jornada. El documento plantea la necesidad de coordinar políticas públicas frente a problemáticas que atraviesan a las ciudades de la región y que, en muchos casos, requieren respuestas que superan las fronteras nacionales.
Entre los ejes centrales figuran el desarrollo urbano, la seguridad, la innovación tecnológica y la sostenibilidad. Se trata de áreas que tienen un impacto directo en la vida cotidiana de los vecinos y que obligan a los gobiernos locales a adaptar sus herramientas de gestión ante demandas cada vez más complejas.
Durante su intervención de apertura, Jorge Macri defendió el papel de las administraciones municipales y sostuvo que las ciudades no pueden limitarse a observar los cambios que se producen a escala global, sino que deben participar activamente en la búsqueda de soluciones.
“Las ciudades, lejos de ser observadoras pasivas, somos el primer escenario de impacto de las dinámicas globales. Y allí, nuestra capacidad de dar respuestas efectivas se vuelve imprescindible”, afirmó el jefe de Gobierno porteño.
En esa línea, destacó los vínculos históricos, culturales y humanos que conectan a América Latina con España y consideró que esa relación constituye una oportunidad para profundizar el trabajo conjunto.
También definió a Iberoamérica como un espacio de entendimiento entre América Latina y Europa, con identidad propia y capacidad para intervenir en las discusiones que marcarán el futuro.
La participación de Macri en el encuentro también se inscribe en la estrategia de posicionamiento internacional de la Ciudad de Buenos Aires.
La capital argentina es una de las fundadoras de la UCCI y durante este año comparte la copresidencia del organismo con Madrid, una función que permite impulsar iniciativas conjuntas y promover el intercambio de experiencias entre gobiernos urbanos.
La UCCI reúne a responsables de capitales y grandes ciudades iberoamericanas con el propósito de fomentar la cooperación institucional, desarrollar proyectos compartidos y fortalecer la presencia de las administraciones locales en los debates internacionales.
En ese escenario, Buenos Aires busca consolidar su participación en una red que puede facilitar el intercambio de conocimientos y la articulación de políticas públicas.
El encuentro fue organizado junto con la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), organismo que promueve la cooperación entre los 22 países iberoamericanos y acompaña la organización de las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno. La articulación entre ambas instituciones apunta a acercar las experiencias de las ciudades a las discusiones políticas de mayor alcance.
La declaración presentada en Madrid busca precisamente avanzar en esa dirección: que los problemas cotidianos de las grandes urbes sean considerados al momento de definir prioridades regionales y compromisos internacionales.
La seguridad, la planificación territorial, el crecimiento económico y la adaptación al cambio climático son algunos de los temas que exigen coordinación y continuidad más allá de cada gestión.
Otro de los puntos destacados del encuentro fue el debate sobre el uso de nuevas tecnologías en la administración pública. Macri participó del panel “Innovación, datos e inteligencia artificial al servicio de la ciudad”, donde compartió la experiencia de Buenos Aires en la incorporación de herramientas digitales para modernizar el Estado, simplificar trámites y mejorar la prestación de servicios.
La transformación digital se convirtió en uno de los desafíos centrales de los gobiernos urbanos. La utilización de datos y sistemas de inteligencia artificial abre posibilidades para agilizar procesos administrativos, optimizar recursos y facilitar la relación entre los ciudadanos y las instituciones públicas.
Sin embargo, su implementación también plantea la necesidad de garantizar un uso responsable de la información, proteger los datos personales y evitar que las nuevas herramientas profundicen las desigualdades en el acceso a los servicios.
Por eso, el intercambio de experiencias entre ciudades puede resultar relevante para identificar soluciones, evaluar resultados y establecer criterios comunes.
La discusión tecnológica se vincula con un objetivo más amplio: construir administraciones capaces de responder con mayor rapidez a las demandas sociales y aprovechar los recursos disponibles para mejorar la gestión cotidiana.
La agenda de Macri en Madrid también dejó como resultado la adhesión de Buenos Aires a la Alianza Iberoamérica 500+, una iniciativa que cuenta con el acompañamiento de CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe y de la SEGIB.
La propuesta reúne a ciudades con un legado histórico compartido y promueve acciones para preservar el patrimonio cultural, recuperar los centros urbanos e impulsar proyectos sostenibles con una perspectiva de largo plazo.
La incorporación de Buenos Aires abre un espacio para intercambiar experiencias sobre la conservación de edificios históricos, la revitalización de áreas tradicionales y la integración del patrimonio a las políticas de desarrollo urbano. El desafío consiste en compatibilizar la protección de la identidad de las ciudades con las necesidades de crecimiento, inversión y modernización.
En este contexto, la sostenibilidad aparece como un eje transversal: no se limita al cuidado ambiental, sino que también comprende la planificación de espacios públicos, la recuperación de sectores urbanos y la construcción de entornos que puedan sostenerse a lo largo del tiempo.
La presentación de la declaración representa un intento de reforzar la presencia de los gobiernos locales en las discusiones que se desarrollarán durante la próxima Cumbre Iberoamericana, prevista para noviembre en España. La intención es que las prioridades identificadas por alcaldes y jefes de Gobierno encuentren un espacio concreto dentro de la agenda regional.
Para Buenos Aires, la participación supone una oportunidad de estrechar vínculos institucionales, compartir experiencias de gestión y ampliar su intervención en iniciativas de cooperación.
Para el conjunto de las ciudades, el desafío pasa por transformar las declaraciones y los compromisos políticos en medidas que puedan traducirse en mejoras concretas para la población.
La seguridad, la innovación, el desarrollo económico, la sostenibilidad y la preservación del patrimonio conforman una agenda amplia que requiere coordinación, recursos y planificación.
Su incorporación al debate iberoamericano busca reconocer que muchas de las transformaciones globales se manifiestan primero en los barrios y en las grandes áreas metropolitanas.
La declaración firmada en Madrid deja planteada una meta: que las ciudades tengan mayor peso en las decisiones que afectan su futuro y puedan contribuir de manera más directa a la construcción de respuestas compartidas para los desafíos de la región.
