El Jardín Botánico Carlos Thays sumó un nuevo espacio educativo que invita a descubrir el mundo de las plantas desde una perspectiva diferente.
Inaugurado el pasado 7 de septiembre, en el marco de los 125 años del histórico predio porteño, el Centro de Interpretación Botánica propone un recorrido interactivo con contenidos sobre la evolución vegetal, la biodiversidad, las especies nativas y la importancia de los ecosistemas.
La iniciativa busca transformar la visita al Botánico en una experiencia de aprendizaje desde el primer momento. A través de 13 puestos temáticos, los visitantes pueden conocer aspectos que muchas veces pasan inadvertidos, como el funcionamiento de las plantas, la importancia de las semillas, el papel de las raíces y la relación entre la vegetación y el ambiente.
La propuesta está pensada para personas de todas las edades y funciona como una introducción a lo que luego podrán observar directamente durante el recorrido por el jardín.
El proyecto comenzó a gestarse hace más de seis años y fue concebido como un espacio capaz de acercar el conocimiento científico al público general.
La intención es que quienes ingresen al predio no solamente contemplen árboles, flores y especies vegetales, sino que también puedan comprender cómo funcionan, de dónde provienen, cómo evolucionaron y qué importancia tienen para la vida cotidiana.
Para concretar la iniciativa se desarrolló un esquema de cooperación entre el sector público y el privado. El financiamiento y la administración estuvieron a cargo de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico Carlos Thays, que contó con aportes y patrocinios de organismos internacionales, entre ellos BGCI y Minnesota Landscape Arboretum, además de la participación nacional de Sidus Dermocosmética.
También colaboraron el Real Jardín Botánico de Madrid, dependiente del CSIC de España, BGH y Fundación Azara, mediante la donación de distintos elementos necesarios para el funcionamiento del espacio.
La directora del Jardín Botánico, Graciela Barreiro, destacó la importancia de contar con este nuevo ámbito para recibir a los visitantes y explicó que se trata de una herramienta que permite introducir al público en el conocimiento del bosque y las plantas antes de comenzar el recorrido por el predio.
También remarcó el tiempo que demandaron la planificación, el diseño y la financiación, y expresó su satisfacción por haber podido concretar una iniciativa que contó con el acompañamiento de personas, empresas e instituciones.
El Centro de Interpretación está organizado en 13 puestos que abordan diferentes aspectos del reino vegetal. Cada uno propone una experiencia particular, combinando información, recursos visuales, elementos educativos y actividades para despertar la curiosidad de quienes lo visitan.
Uno de los primeros espacios está dedicado a la evolución del Reino Vegetal y permite comprender cómo las plantas fueron transformándose a lo largo de millones de años, desde los primeros organismos hasta los ecosistemas actuales.
Otro sector recupera el paisaje originario de Buenos Aires, con especial atención al delta bonaerense y a la vegetación característica del sistema del Río de la Plata, anterior al crecimiento urbano de la ciudad.
También hay una mesa dedicada a las flores y los frutos, donde se pueden observar sus estructuras internas y externas, entender cómo se reproducen las especies y conocer el proceso mediante el cual se generan semillas y nuevas plantas.
Entre las propuestas se encuentra un espacio interactivo que explica qué hacen las plantas para vivir: cómo respiran, transpiran, absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno. Además, se aborda su capacidad de comunicación y los beneficios que aportan al ambiente y a las personas.
Otro de los puestos pone el foco en las plantas americanas que alimentan al mundo. Allí se recuperan ilustraciones y registros de antiguas expediciones científicas del siglo XVIII, que documentaron especies descubiertas en América y permitieron conocer sus características y posibilidades de aprovechamiento.
Las semillas y las hojas también tienen un lugar destacado. Los visitantes pueden conocer cómo se recolectan y conservan las semillas utilizadas para mantener las colecciones del Jardín y colaborar con la recuperación de ambientes degradados. En cuanto a las hojas, se explica su función fundamental en la producción de nutrientes y su relación directa con la energía solar.
La propuesta también incorpora una mirada artística y cultural. En el espacio denominado «Las palabras verdes», los visitantes pueden dejar sus reflexiones en un Libro Verde del Pensamiento, mientras que otro sector permite observar detalles microscópicos de las plantas, con formas y colores que habitualmente no pueden distinguirse a simple vista.
Las raíces, por su parte, protagonizan un recorrido por ese universo subterráneo que suele quedar fuera de la mirada. Allí se explica cómo absorben agua y nutrientes y cómo interactúan con los microorganismos del suelo para sostener el desarrollo de la vegetación.
El recorrido incluye además un espacio dedicado al funcionamiento interno del propio Jardín Botánico, su historia, sus trabajadores y las tareas que se realizan diariamente.
También se destaca la biodiversidad del predio, donde conviven numerosas especies animales y vegetales, y se aborda la importancia de los árboles como fuente de alimento, refugio y materia prima, además de su valor simbólico en distintas culturas.
Finalmente, el arte vuelve a ocupar un lugar central con la presencia de la Ondina del Plata, que despide a los visitantes y marca el cierre de la experiencia antes de ingresar al Jardín.
La apertura del Centro de Interpretación Botánica representa una incorporación importante para uno de los espacios verdes históricos de Buenos Aires. Con 125 años de trayectoria, el Jardín Botánico Carlos Thays continúa ampliando sus propuestas para acercar la naturaleza a la comunidad y promover una mayor conciencia sobre el cuidado del ambiente.
La iniciativa no apunta únicamente a sumar un atractivo para quienes recorren el predio, sino también a generar conocimiento y despertar interés por la biodiversidad, la conservación de las especies y el papel fundamental que cumplen las plantas en los ecosistemas.
Un espacio que convierte la visita en una oportunidad para aprender y mirar con otros ojos el patrimonio natural de la Ciudad.
