La mayoría de los argentinos prefiere trabajar de forma virtual

La pandemia aceleró la transformación hacia un modelo mixto de presencialidad y virtualidad, un informe de Microsoft Argentina y la Universidad de San Andrés reveló que el 81% de los consultados valoró el aumento del bienestar y un 60% se refirió mejoras en la productividad.

Cambio de hábitos: el 77% de los argentinos prefiere trabajar de manera híbrida.

La pandemia aceleró de forma exponencial los cambios en los hábitos laborales hacia un modelo de alternancia entre la presencialidad y el home office, también denominado teletrabajo, si antes del covid-19 la posibilidad de trabajar en forma remota era reservada para un grupo pequeño – aunque en ascenso-, actualmente la mayoría de los argentinos elijen al menos intercalar ambas opciones.

De acuerdo a un estudio reciente realizado por Microsoft Argentina y la Universidad de San Andrés, el 77% de los argentinos prefiere trabajar de manera híbrida, -del mismo se desprende que quienes eligen esta modalidad laboral lo hacen porque perciben una mejora sustancial en su bienestar y al mismo tiempo consideran que esto les permite incrementar su productividad.

El estudio denominado “El futuro del trabajo (híbrido): un modelo que se consolida en las empresas argentinas” puso sobre la mesa cifras contundentes respecto a un debate vigente en cuanto a la predilección de los empleados a la hora de elegir de qué manera trabajar.

Según se desprende del estudio, realizado a trabajadores que actualmente utilizan el modelo hibrido, el 91% dijo que acude de 1 a 3 veces por semana a la oficina, asimismo, la gran mayoría puede elegir los días que trabaja presencialmente: el 45% lo hace y el 32% lo puede elegir parcialmente.

Un aspecto saliente tiene que ver con que dentro del sector público y en los empleos que se realizan en el interior del país, existe una mayor preponderancia del trabajo presencial por sobre el remoto, -a su vez, el sector de tecnología es el que menos presencialidad ofrece, siendo una pionera en estas prácticas.

De acuerdo con el estudio, un porcentaje ampliamente mayoritario de las personas encuestadas – el 77% – dijo preferir trabajar de manera híbrida, mientras que el 18% elige hacerlo totalmente de forma virtual.

“Esto marca la pauta de que, así como los niveles de aceleración digital de los últimos dos años no volverán atrás, el trabajo híbrido es un fenómeno laboral que llegó para quedarse. Solo el 3% optó por el trabajo totalmente presencial”, remarcaron en el informe.

Al ser consultados sobre los rasgos más positivos del modelo híbrido, el 81% valoró el aumento del bienestar y el equilibrio personal, siendo las personas que viven con hijos las que mayor bienestar resaltó (86%). Además, un 60% se refirió al aumento de la productividad como un factor a tener en cuenta.

Esto no solo pesa a la hora de negociar dentro de un trabajo las formas de trabajar, sino que también es importante entre aquellos que buscan nuevos desafíos en otras empresas: el 94% de los encuestados priorizaría aquellas organizaciones que permitan trabajar de manera híbrida, en particular las personas de 18 a 34 años (94%) y las personas con trabajos en el sector de tecnología (96%).

Pero no todo lo que brilla es oro. Si bien hay aspectos del modelo híbrido que fueron resaltados positivamente, también hay otros que generan preocupación, como la sensación conocida como el síndrome FOMO (fear of missing out): un 61% teme perderse conversaciones espontaneas importantes y el 51% teme sentirse desconectado del equipo.

Pese a ello, Silvina Uviz D’Agostino, directora de Recursos Humanos de Microsoft Argentina, manifestó que los resultados del estudio “nos demuestran que la productividad y la creatividad se multiplican con colaboradores empoderados, eligiendo desde dónde trabajar. En este sentido, el trabajo híbrido es inevitable y debemos construir una cultura para ello”.

Para Sebastián Steizel, profesor de Comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés, estamos “claramente frente a una nueva normalidad” dentro de los patrones laborales. “Para un grupo de trabajadores que ya experimentó el trabajo híbrido, el esquema de trabajo tradicional 100% presencial de cinco días en las oficinas ya es percibido como obsoleto”, enfatizó.

Tanto Seitzel como D’Agostino consideraron que los trabajadores se sienten empoderados con este nuevo formato y prefieren “autoadministrar la presencialidad”. “Esto va a significar un gran desafío para las organizaciones ya que se está generando una marcada preferencia por este tipo de trabajo, que se traduce en una preferencia casi absoluta por elegir organizaciones que ofrezcan esta modalidad”, remarcó Seitzel.

Para D’Agostino, una de las características fundamentales del modelo híbrido “es que no hay un formato establecido, único para todos. Es propiedad de cada organización y equipo de trabajo encontrar la mejor manera posible”. “Por esto, el trabajo híbrido llegó para quedarse”, destacó.

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